Con más de 200 kilómetros de impresionante costa, 320 días de sol al año y playas de categoría mundial, no es ningún secreto por qué la Costa Blanca es uno de los destinos favoritos de Europa. Pero más allá de los concurridos paseos marítimos de Benidorm o de las populares playas de Alicante, se esconde otra cara de la costa: una de espectaculares valles montañosos, islas secretas y maravillas naturales surrealistas.
Tanto si viene de visita por una semana como si está buscando comprar la casa de sus sueños, estas cinco joyas ocultas le harán enamorarse de la Costa Blanca más auténtica.
La mayoría de la gente piensa en el Mediterráneo cuando se imagina el agua en la Costa Blanca, pero a poca distancia del interior se encuentra una enorme laguna de color rosa chicle. Integrada en el Parque Natural de las Lagunas de La Mata y Torrevieja, este fenómeno se debe a una combinación única de bacterias y algas amantes de la sal.
Consejo local: No la visite solo al mediodía. Vaya justo antes del atardecer, cuando la luz incide perfectamente sobre el agua, transformando todo el paisaje en un espejo de tonos rosas, púrpuras y dorados. Es un auténtico paraíso para los amantes de la fotografía.
Encaramado de forma precaria en lo alto de un peñasco de granito, Guadalest parece un pueblo congelado en el tiempo. Para acceder a esta villa medieval, hay que cruzar un túnel excavado directamente en la roca. Una vez dentro, disfrutará de unas vistas panorámicas impresionantes a un embalse de un vibrante color turquesa situado en el fondo del valle.
Consejo local: Aunque puede llenarse de gente durante las horas punta del verano, llegar temprano por la mañana le permitirá disfrutar de las tranquilas calles empedradas y de la brisa de la montaña para usted solo.
Visible desde las costas de Santa Pola y Alicante, Tabarca es una isla minúscula y sin coches cargada de historia. Antiguo refugio de piratas berberiscos, la isla es hoy una reserva marina protegida con aguas cristalinas que no tienen nada que envidiar al Caribe.
Consejo local: Mientras que la mayoría de los turistas se aglomeran en la playa principal junto al puerto, camine hacia las calas rocosas del lado este (La Caleta). Traiga sus gafas y tubo de esnórquel: la vida marina aquí es espectacular gracias al estado protegido de sus aguas.
Cuando el calor del verano aprieta, los lugareños saben exactamente a dónde ir para refrescarse. Situadas a solo 15 km de Benidorm, cerca del pueblo de Callosa d'en Sarrià, las Fuentes del Algar son un parque acuático natural. El río ha esculpido una serie de hermosas cascadas, manantiales naturales y profundas pozas de agua fría y cristalina.
Consejo local: Prepare un picnic y pase el día allí, pero recuerde llevar escarpines o calzado acuático, ¡ya que las piedras del cauce del río pueden resbalar!
Situada en Benitachell, Cala Moraig es una playa de cantos rodados enmarcada por imponentes acantilados verticales. Sin embargo, la verdadera joya oculta aquí es la Cova dels Arcs, una impresionante cueva marina donde las olas del mar rompen a través de espectaculares arcos de roca. Es un lugar de ensueño para los amantes del submarinismo y los nadadores aventureros.
Consejo local: El camino de bajada a la cala es muy empinado. Use calzado cómodo para la caminata y asegúrese de comprobar el estado del mar antes de entrar en las cuevas.
La Costa Blanca es mucho más que un destino de vacaciones; es una región rica en cultura, naturaleza y aventura. Descubrir estos rincones escondidos es precisamente lo que hace que vivir aquí sea tan mágico.
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